En el marco del Día Internacional de los Bosques, desde la Iniciativa SAbERES vemos fundamental fortalecer las iniciativas comunitarias de manejo y aprovechamiento sostenible de los bosques y selvas para asegurar su conservación en el largo plazo y mitigar los impactos del cambio climático, como periodos de sequías prolongadas, inundaciones, heladas y aumento de temperaturas, que merman el rendimiento de los cultivos, provocan la pérdida de ganado y la erosión del suelo, esto pone en riesgo la seguridad alimentaria y la biodiversidad.

Sin las arduas labores de manejo, conservación y vigilancia de los bosques y selvas que realizan las comunidades y ejidos, estos ecosistemas estarían aun más expuestos a tala ilegal, al cambio de uso de suelo, a la extracción de fauna y la degradación. Sin embargo, estas actividades de conservación comunitaria implican mucho trabajo y recursos económicos que las comunidades no siempre pueden costear.

Es indispensable que el Estado fortalezca las políticas de fomento al manejo forestal comunitario con presupuestos suficientes y acompañamiento técnico que responda a las necesidades ambientales y sociales de cada región forestal del país.

México enfrenta un enorme reto para detener la pérdida y degradación de sus bosques y selvas. De acuerdo con datos del Global Forest Watch, del 2020 al 2024 se deforestaron un millón 230 mil hectáreas de bosques y selvas en el país, es decir, una pérdida de más de 246 mil hectáreas por año.

Estas cifras de deforestación ponen muy cuesta arriba la meta de alcanzar la tasa de cero deforestación para el año 2030, a la cual se comprometió México.

Fortalecer las iniciativas de manejo y conservación de los ecosistemas forestales es esencial para detener la deforestación y adaptar los sistemas productivos rurales al cambio climático. En cambio, no hacerlo, pone en riesgo la seguridad y autosuficiencia alimentaria del país.

Las comunidades forestales y campesinas juegan un rol central en la conservación de los ecosistemas forestales. Más del 50 por ciento de los bosques y selvas del país son propiedad de ejidos y comunidades indígenas y campesinas, que a través de sus iniciativas de manejo y aprovechamiento sostenible de productos forestales tanto maderables como no maderables, vigilan y dan mantenimiento a los bosques y selvas.

Las comunidades indígenas y campesinas reforestan, hacen aclareos, brechas cortafuegos, combaten plagas e incendios, cuentan con brigadas que vigilancia, monitorean la calidad del agua y la presencia de fauna, entre muchas otras. Estas actividades, además de mitigar la degradación de los ecosistemas, contribuyen a hacer frente al cambio climático, porque los bosques y selvas sanos absorben más bióxido de carbono, capturan más agua para la recarga de acuíferos, evitan la pérdida de suelos y favorecen la presencia de más fauna. Todos estos servicios ambientales contribuyen a mejorar la productividad agrícola y ganadera.

No obstante, la falta de una política de robusta de adaptación al cambio climático que contemple un componente de acompañamiento técnico y opciones de financiamiento para realizar las labores de protección de los bosques dificultan aún más la conservación de los ecosistemas forestales y toda la biodiversidad que albergan.

Manejo forestal comunitario en la Sierra Juárez

La Iniciativa SAbERES acompaña a cientos de pequeños productores rurales, entre ellos, comunidades forestales que cuentan con proyectos de manejo y aprovechamiento forestal y de ecoturismo, para la aplicación de prácticas de adaptación basada en ecosistemas (AbE) que contribuyen significativamente a minimizar los impactos del cambio climático, como la mitigación de incendios, de plagas y enfermedades en el arbolado, de conservación de la biodiversidad, del suelo y la captura de agua para la recarga de acuíferos.

Organizaciones como laUnión de Comunidades Productoras Forestales Zapotecos-Chinantecos de la Sierra Juárez (UZACHI), en Oaxaca, que forma parte de la iniciativa SAbERES, ha logrado reducir considerablemente la incidencia de incendios en sus bosques y han mejorado la tasa de crecimiento del arbolado.

Las actividades de manejo y aprovechamiento sostenible de sus bosques les permiten generar empleo para las personas de las comunidades y la obtención de ingresos para las familias. Además, las utilidades que se generan con el procesamiento y comercialización de los productos forestales también se invierten en la provisión de servicios públicos de las propias comunidades que integran la UZACHI, como el mejoramiento de caminos, alumbrado, servicios de salud, de educación y hasta festividades y actividades culturales.

El modelo de manejo y conservación de los bosques que desarrolla la UZACHI puede replicarse en muchas otras regiones del país, pero es necesario que las comunidades forestales cuenten con acompañamiento técnico y fuentes de financiamiento para poner en marcha sus iniciativas productivas y de conservación.

Sin el fortalecimiento de las comunidades forestales y los pequeños productores rurales no se podrá asegurar la conservación de los ecosistemas forestales en el largo plazo, y la provisión de agua así como la producción de alimentos se verá seriamente comprometida en nuestro país.